top of page

Las marcas están obsesionadas con el algoritmo y se olvidaron de las personas

Foto del escritor: Nous Digital
Nous Digital
hace 6 días
2 min de lectura
Las marcas están obsesionadas con el algoritmo y se olvidaron de las personas

Las marcas están obsesionadas con agradar al algoritmo y no a las personas y es una escena que se repite todos los días en redes sociales.


Una marca quiere publicar y, antes de pensar qué quiere decir, empieza la búsqueda: cuál es el audio del momento, qué formato está funcionando, a qué hora conviene publicar, cuántos segundos debería durar el Reel y qué está haciendo la competencia.


Y sí, todo eso puede ser útil, el problema aparece cuando la estrategia empieza y termina ahí. Porque mientras intentamos descifrar qué quiere el algoritmo, podemos estar olvidando algo mucho más importante: qué quiere la persona que está al otro lado de la pantalla.


Ten en cuenta que el algoritmo no compra, o sea, un Reel puede alcanzar miles de personas y no generar una sola venta; puede tener reproducciones, likes y comentarios, aparecer en recomendaciones o convertirse en "el contenido del mes", pero si nadie entiende qué hace tu marca, por qué debería confiar en ella o qué problema puedes resolver, todo ese alcance se queda justamente ahí: en alcance.


El algoritmo puede ayudarte a conseguir atención, pero la atención por sí sola no construye una marca.


Entonces, ¿las tendencias no sirven?

Sí, pero bien utilizadas pueden ser una gran palanca para aumentar la visibilidad y llegar a nuevas personas; el problema no está en la tendencia como tal, sino en cuando se convierte en el centro de la estrategia.


Si la única razón para publicar algo es que “está funcionando”, el contenido termina construyéndose alrededor de una plataforma y no alrededor del negocio. Y las plataformas cambian constantemente: hoy funciona un audio, mañana aparece otro; hoy un formato domina la conversación y la próxima semana ya nadie lo recuerda.


Mientras tanto, el cliente sigue siendo el mismo. Mantiene los mismos problemas, las mismas dudas, las mismas objeciones y las mismas razones para elegir o no una marca. Por eso, el contenido debería partir de ahí, no de lo que dicta el algoritmo.


Antes de pensar en Instagram, piensa en tu audiencia, una buena estrategia no empieza con el algoritmo, sino con las personas. Con entender qué están buscando, qué les preocupa, qué no comprenden de tu producto, por qué aún no te compran y qué tendría que cambiar para que confíen en tu marca.


Cuando esas respuestas están claras, los formatos, las tendencias y las herramientas dejan de ser el punto de partida y pasan a ser sólo medios para amplificar un mensaje que ya tiene sentido por sí mismo. Primero está la idea, después el formato, nunca al revés.


Por eso, el éxito de un contenido no debería medirse solo por su alcance, sino por la función que cumple dentro de una estrategia. A veces servirá para atraer nuevas audiencias, otras para generar conversación, otras para demostrar experiencia y, en algunos casos, para convertir a alguien que ya conocía la marca en un cliente.

No todo tiene que ser viral para ser valioso.


Porque cuando una estrategia está diseñada para agradar más al algoritmo que a los clientes, es muy probable que haya que volver a empezar desde lo esencial: entender a quién se le está hablando realmente.

 
 
 

Comentarios

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación
bottom of page